Escuela Superior de Zen Shiatsu y Terapias Corporales Orientales

QI-GONG

El arte de prolongar la juventud desarrollando nuestra energía
Por Claudio Herrera

De origen milenario, el Qi Gong es una práctica corporal basada en la circulación del qi a través del cuerpo humano. Integrado en la medicina tradicional china por Huang Di, el emperador amarillo, en el siglo XXVI a. C., el Qi Gong conjuga posturas, movimientos corporales y ejercicios respiratorios destinados a hacer circular el qi a fin de preservar la salud, curar las enfermedades y prolongar la vida.

La civilización china se desarrolló en las llanuras que bordean el río amarillo, una región propensa a las inundaciones, con elevados índices de humedad que causaban muchos problemas de salud. De ahí que desde épocas muy antiguas se inventaran danzas que imitaban los movimientos y actitudes de los animales a fin de hacer fluir el qi y evitar la aparición de enfermedades.

Se creía que existía una relación entre el movimiento corporal y la salud. Hua Tuo, un célebre médico que vivió en la época de los Han orientales (25-220 d.C.), lo enunció con estas palabras: "el agua que fluye no se estanca, el gozne de madera de la puerta que se utiliza con frecuencia no es comido por los gusanos".
El término Qi Gong es un neologismo del siglo veinte acuñado por un médico chino, Liu Gui Zhen, que designó con este nombre diferentes técnicas inventadas por los chinos a lo largo de la historia para cultivar el qi. Qi Gongsignifica cultivo o trabajo del qi. Gong connota la idea de esfuerzo y trabajo laborioso; en un sentido más amplio es la maestría que adquirimos sobre nosotros mísmos a través de una práctica específica. Qi es el principio universal que sustenta la existencia, lo que da forma y sustancia a todas las cosas y seres del universo. "El hombre nace de una condensación de qi. Es el qi que al condensarse crea la vida y es el mismo qi que al dispersarse produce la muerte" -decía el taoísta Zhuang Zi (Tchuang Tsé)-1. Todos los fenómenos, desde la creación de las galaxias hasta los intercambios celulares, se basan en la circulación del qi, la esencia de la vida. El qi es la invisible palpitación de todo lo que vive, desde lo infinitamente grande a lo infinitamente pequeño; es el invisible tejedor que opera todos los cambios, transformaciones y mutaciones del universo.

A lo largo de la historia, el Qi Gong ha sido practicado por maestros taoístas, budistas y confucianos que contribuyeron al desarrollo de su práctica y de su teoría. Es al mismo tiempo una disciplina corporal2, un método curativo y una vía de crecimiento humano.

Despertando la energia curativa

El Qi Gong es una de las cinco ramas de la medicina china tradicional, junto con la acupuntura, los masajes, la dieta y la fitoterapia. Todas ellas comparten una misma visión del ser humano y el universo, según la cual todo se halla en interrelación. El ser humano, ren, participa del movimiento de los múltiples qi que rigen y componen el universo. Su salud es cuestión de armonía y equilibrio, de una readaptación constante a esos qi que circulan a través de su cuerpo, la naturaleza y el cosmos, generando incesantes cambios.
En medicina china, la enfermedad es la consecuencia de un grave desequilibrio del sistema energético. Si el qi circula correctamente a través de los canales energéticos, irrigando el conjunto de las células del organismo, la persona goza de salud. Si el flujo de qi es irregular o se obstruye, las células, los tejidos y los órganos se debilitan. Con el tiempo, la enfermedad acaba apareciendo. Así, la terapéutica del Qi Gong está constituida por un conjunto de remedios posturales y respiratorios que estimulan y equilibran la circulación del qi y tratan a la vez el funcionamiento del cuerpo, la mente y el espíritu. Si el qi vuelve a fluir correctamente, el cuerpo y la mente sanarán. "El que sabe hacer circular el qi preserva su integridad y aleja las fuerzas perniciosas que podrían perjudicarlo"3.

Unificando cuerpo-mente-espíritu
La terapéutica del Qi Gong es holística: cuerpo, mente y espíritu se consideran como manifestaciones diferentes del qi, el principio universal que sustenta toda la existencia. El qi da forma y sustancia, circula por los diferentes planos cósmicos y a él se deben todos los cambios, transformaciones y mutaciones que han generado la infinita variedad de la vida.
Todas las cosas y los seres están hechos de qi y en virtud de ello están interrelacionados. La medicina tradicional china se ha fundado sobre esta visión unitaria de las cosas.

El ideograma del qi, energía vital

Así, el Qi Gong trata a la vez el cuerpo físico, el estado psicológico y emocional de la persona. Su método curativo consiste en desarrollar el eje central, zhong zhu, que verticaliza el cuerpo, vinculando el ser humano al Cielo y la Tierra. A través de movimientos corporales y ejercicios respiratorios, se armonizan los qi que recorren el organismo con los qi que circulan en el exterior, el practicante se vincula a la naturaleza y el cosmos. No hay curación sin vínculo, sin integración, sin armonización. A un nivel más profundo la curación implica un desarrollo de la conciencia, un acorde mayor con el universo, con los demás seres, con el Dao.

La naturaleza, el espacio ideal para practicar


Dada la importancia clave que tiene la circulación del qi, el lugar ideal para practicar Qi Gong es el espacio abierto, donde el practicante puede absorber los qi de la naturaleza. Los grandes maestros se retiraron a las montañas sagradas chinas, -comunión entre el Cielo y la Tierra,- y en la antigua China, se practicaba en el exterior de la casa o el patio del templo.

Hoy se practica sobretodo en parques y jardines. Es usual que el practicante se coloque cerca de un árbol, o se apoye en él, para liberar los malos qi acumulados en su organismo y absorber los qi benéficos del árbol. Hay dos maneras de potenciar y hacer circular el qi, ya sea a través del cuerpo o de la mente. Las formas dinámicas utilizan principalmente el movimiento. Cuando se realiza ejercicio físico se solicita la acción de diferentes músculos que activan la circulación de la sangre y del qi. Las formas estáticas o meditativas utilizan la mente para guiar el qi. Según un principio tradicional, ahí donde va el pensamiento, va el qi.

Cultivar el qi

Tan pronto como se empieza a cultivar el qi el proceso de curación se pone en marcha. Cuanto más grave es la enfermedad, más lento y costoso es. Desde el momento en que se inician los ejercicios, suele notarse una recuperación de energía. El qi repara órganos, reconstruye tejidos y células. La práctica de la meditación y de la respiración hacen emerger contenidos inconcientes, miedos y emociones reprimidas. Los síntomas no siempre desaparecen enseguida. Al principio incluso pueden agravarse pero con el tiempo van paliándose hasta desaparecer. El Qi Gong no trata tanto de aliviarlos de forma inmediata como de eliminarlos de raíz, atacando la causa que los han provocado.

A un nivel más profundo, la curación implica un perfeccionamiento de la persona. Cuando el ser humano actúa en concordancia con su sentido del bien disfruta de una energía desbordante. Meng Zi (Mencius) la denomina haoran zhi qi. Por nutrirse de cualidades morales es el qi más noble, el más puro, el más sublime. Es un qi inmenso y poderoso que se desarrolla cuando el ser humano sigue su Dao y perfecciona la parte más noble de su naturaleza. Se trata de adecuar el comportamiento con el corazón, xin, sede del pensamiento, la voluntad y la emoción. Entonces se logran el equilibrio y la serenidad; ese qi maravilloso puede ponerse al servicio de los demás seres y llena el espacio entre el Cielo y la Tierra

El ejercicio de Qi Gong: postura, movimiento y respiración

En Qi Gong, las posturas meditativas o inmóviles se combinan con la práctica de la respiración y la ejecución de movimientos gestuales. Lo ideal es empezar por la postura vertical durante una media hora o más y luego encadenar diferentes ejercicios. Las posturas y gestos son muy variados. Pueden encadenarse para formar secuencias de movimiento continuo. Lo importante es entrar en la corriente de energía-conciencia, que es la esencia de este arte corporal.

El ejercicio básico para el mantenimiento de la salud es la postura de pie, zhan zhuang. Consiste en permanecer derecho, los pies paralelos y bien anclados sobre el suelo, cuidando que la separación de los pies sea equivalente a la distancia de los hombros. La espalda está erguida, la nuca estirada y el mentón ligeramente entrado. Los hombros están relajados, los brazos caídos. La pelvis debe estar bien centrada en el eje para no bloquear el flujo de qi en la zona lumbar. El practicante se relaja e imagina una línea vertical que recorre el medio de su cuerpo desde la fontanela al punto equidistante entre los pies pasando por el primer dan tian. Deja que la fuerza de la gravedad opere en él, sin oponer resistencia. Debe trabajar la sensación de ser a la vez "imantado por la tierra" y "aspirado por el cielo".

zhan zhuang

Al permanecer inmóviles, en la postura correcta, el qi empieza a circular en el interior, fluyendo a través de los múltiples canales y liberando los obstáculos que impedían su paso. El solo hecho de mantenerse erguido, de dejar caer el peso en los talones, permite una relajación profunda del diafragma, lo que aumenta la capacidad respiratoria. Con el tiempo, este ejercicio posibilita la eliminación gradual de las tensiones físicas y emocionales acumuladas. Cuanto más se practica más se despejan las vías energéticas y más aumenta el caudal interior de qi.

La respiración en Qi Gong es regular y sosegada. Se sincroniza con los movimientos que se ejecutan. Al permanecer en la postura justa, la respiración se hace profunda y sin esfuerzo. Los ejercicios respiratorios permiten regular y acumular el qi, armonizan la circulación de la sangre y serenan el espíritu. Antiguamente, los maestros chinos colocaban una pluma bajo los orificios nasales del alumno para comprobar el estado de su respiración. Si la pluma no se movía significaba que el alumno había armonizado su respiración, que se hallaba en comunión con la sutil respiración de los cien mil seres, con la inmensidad del universo. Sereno y relajado estaba en el camino del Dao.

Beneficios de la práctica del Qi Gong

Uno de los beneficios de la práctica del Qi Gong es la liberación de la energía que se hallaba retenida debido a tensiones de índole diversa. Esa energía liberada es empleada, en primer lugar, en reparar los desequilibrios físicos. A medida que se practica, el qi circula mejor a través de los diferentes canales, estimulando la circulación de la sangre4, eliminando progresivamente las toxinas y procurando una mejora del sistema respiratorio y del funcionamiento del organismo. De manera gradual, el cuerpo recupera su equilibrio, los huesos se mineralizan, los músculos y tendones se tonifican y flexibilizan, el sistema nervioso se refuerza. Aumenta la respuesta inmunitaria, la capacidad de resistir a condiciones físicas y situaciones adversas mejora.

El Qi Gong activa el circuito parasimpático, aquella parte del sistema nervioso vegetativo que, junto con el sistema simpático, actúa independiente de la conciencia y la voluntad regulando diferentes funciones como el aparato circulatorio y digestivo, las glándulas de secreción, la musculatura lisa, el metabolismo o el funcionamiento de los órganos internos. Mientras el sistema simpático activa el cuerpo preparándolo para responder a situaciones de peligro o sobrecargas emocionales, el parasimpático favorece el restablecimiento y la economía de las energías. Parece demostrado que las personas que sufren traumas emocionales o largos periodos de estrés tienen tendencia a padecer trastornos de los órganos y funciones dependientes del sistema nervioso vegetativo. El Qi Gong, al estimular la porción parasimpática, las restablece. Permite que el cerebro se relaje, procura una digestión eficaz, sueño profundo, mejora el aparato circulatorio y favorece la secreción de glándulas. A medida que se avanza en la práctica el caudal de energía disponible va en aumento y puede emplearse para la realización de otras actividades. Todo ello contribuye a ralentizar el proceso de envejecimiento tal y como los tratados de Qi Gong aseveran desde tiempos antiguos.

Estudios científicos demuestran que la práctica del Qi Gong mejora la memoria y la claridad mental. Los ejercicios ayudan a prestar atención a cada gesto y movimiento. Ello aumenta la capacidad de concentración y de vivir el instante presente. A través de la práctica, se eleva el espíritu, shen. La persona se armoniza con el Cielo y la Tierra, es el eje de unión entre esos diversos planos. No sólo el cuerpo sana sino que el espíritu se afina.

1 Zhuang Zi, cap. XXII.

2 El Qi Gong está considerado la disciplina base de las artes marciales internas chinas pues actúa sobre el ajustamiento del cuerpo físico y energético, imprescindible para abordar, por ejemplo, los movimientos rotatorios del Ba Gua Zhang o los estiramientos antagonistas del Tai Ji Quan. Una máxima tradicional dice que « practicar el Tai Ji Quan sin el enraizamiento postural es como construir una casa sin los fundamentos ».

3 Ge Hong, Baopuzi, Cap. V (Citado en ROBINET, Isabelle, Méditation taoïste, Ed. Dervy-Livres, París, 199, p.129)

4 Según un principio de la medicina china ahí donde va el qi, va la sangre. Aunque circulan por conductos distintos, hay una relación estrecha entre ambos. El qi dirige la sangre y la sangre nutre el qi. Si se produce un desequilibrio entre el qi y la sangre pueden ocasionarse vértigos, afecciones oculares e incluso problemas cardiovasculares.

Bibliografía:
CALPE RUFAT, Isabel, Qi Gong. Práctica corporal y Pensamiento chino. Barcelona, Ed. Kairós, 2003 (reedición 2009).
CHENG, Anne, Histoire de la Pensée Chinoise, París, Seuil, 1997.
CHUEN, Lam Kam, El camino de la energía, Ed. Paidós.
CHUNGLIANG, Al Huang, Embrace tiger, Return to mountain, The essence of T´ai Chi, Utah, Real People Press, 1973. (Traducido en español: La esencia del Tai Chi, Málaga, Ed. Sirio, 1978).
DÜRCKHEIM, Karlfried Graf, Die Erdmitte des Menschen, Otto Wilhelm Barth Verlag, 1967 (Hara, Centro vital del hombre, Ediciones Mensajero, 2002).
LAO ZI:
LAO TSÉ, Tao Te King, Ediciones 29 (Traducción de Ramón Hervás)
LAO TSÉ ó TAO TE KING, Ed. Edaf, Colección Arca de Sabiduría, (Traducción de Alfonso Colodrón)
LAO ZI, El Libro del Tao, Ed. Alfaguara, 1978 (Trad.de Iñaki Preciado)
ROBINET, Isabelle, Lao Zi et le Tao, París, Ed. Bayard, 1996.
ZUANG ZI:
Zhuang Zi, « Maestro Chuang Tsé », Trad. Iñaki Preciado, Barcelona, Ed. Kairós, 1996.
Chuang-Tsé, Ed. Edaf, Colección Arca de Sabiduría, Versión de Martín Palmer y Elisabeth Breuilly.
Chuang-Pzu, Ed. Monte Ávila, (Trad. de Carmelo Elorduy).
YANG, Jwing-Ming, La raíz del Chi Kung chino: secretos del entrenamiento chino en chi kung, Ed. Sirio, 2003.

Ba Duan Jin

Las 8 piezas de brocado

Existen dos formas de ejercicios de ba duan jin, una sentado y otra de pie . Es una forma de Chi Kung externo. La energía se crea en el exterior, brazos, cintura, con objeto de activar la circulación del Qi y alimentar los órganos internos.

En términos occidentales es un conjunto de ejercicios gimnásticos en los que se realizan estiramientos suaves.

Diversos autores atribuyen el origen de estos ejercicios a Zhong Li (Chung-li Ch'üan) de la dinastía Tang (618-907) (1). La descripción del grupo de 8 ejercicios sentado, aparece por primera vez en el Zhongli Baduanjinfa, apéndice del Xiuzhen Shishu (Diez Textos para el Estudio de la Realidad), incluido en el Canon Taoísta (Daozang, TT 263, fascículo 125, juan 19), fechado hacia el s. XII. El origen de estos ejercicios lo indica una introducción escrita por Zeng Zao, letrado muerto alrededor de 1150 y autor de una enciclopedia sobre alquimia interna (el Daoshu): "Los 8 ejercicios de Zhong Li fueron, dice él, grabados sobre un muro de piedra de la mano del Maestro Lü (Lü Dongbin); así fueron transmitidos al mundo".

Zhong Li se dice que fue el maestro del Ancestro Lü. Este, a su vez, fue el precursor del Taoísmo de la Realidad Completa, escuela de la que formó parte Chang San-feng a quien se atribuye el origen del Tai chi chuan.

Los ejercicios de las 8 piezas del brocado se han de considerar como un sincretismo de técnicas gimnásticas, de absorción del hálito, de visualización y de alquimia interna. Es una serie sencilla que supone una transición de una parte a las técnicas de absorción del hálito y los diversos procedimientos psicofisiológicos de los Tang y por otra al sistema de alquimia interior de los Song.

"La leyenda atribuye a Yue Fei (1.103 d.c.) la puesta a punto del Baduanjin de pie en la época Song, aunque en esa dinastía, todo parece que fue inventado por este personaje (artes de lanza, bajiquan, garra del águila, qinna, xingyiquan, etc.). Lo que si es cierto es que el Baduanjin taoísta penetró en el monasterio de Shaolin en tiempos de los Song, a partir de un texto conocido como She Sheng Yaoyi. Cabe decir que en la tradición budista Shaolin, el Baduanjin pasó a llamarse yijinjing shi’er duanjin (12 ejercicios de seda según el clásico de transformación de tendones), pero que es solamente una manera distinta de contar las acciones y gestos rituales. No puedo asegurarlo, pero creo que la sucesión fue más o menos así: en el año 1624 pasó de manos taoístas a budistas, gracias al continuo intercambio de conocimientos entre ambas escuelas. Durante la dinastía Qing (1644-1911) se fue transmitiendo entre maestros budistas en forma de manuscrito titulado “yijinjing” (Clásico de la transformación de los tendones). Contenía los siguientes capítulos: teoría general de yijinjing; tratado de fortalecimiento interior; fortalecimiento interior del héroe místico; ocho ejercicios de seda para el fortalecimiento externo del héroe místico; gráfico de las doce posturas. En 1854, un hombre llamado Wang Zuyuan, quien residió durante 3 meses en Shaolin, vio este texto y reconoció en él los ejercicios taoístas del Baduanjin. Renovó el texto y publico el Neigong Tushuo (explicaciones y gráficos del ejercicio interno). De aquí se extrajeron los ocho ejercicios de pie que se han transmitido casi intactos hasta nuestros días.

El Baduanjin de pie se hizo muy famoso a partir de 1926, cuando W.C. Wang y Gunsun Hoh lo publicaron en un periódico de Shanghai y causó un furor excepcional entre los practicantes de Taiji y wushu. Todo el mundo hablaba de él y lo incluía en los currículos de artes marciales. De ahí su fama. Por cierto, en la década de los 30 y 40 hubo un grupo de taoístas relacionados con la tradición alquímica y de energética que publicaron dos periódicos con poemas, explicaciones, metodologías, etc. sobre “estudios inmortalistas”, dirigidos por Chen Yingning, un maestro taoísta de especial trascendencia, todavía bastante desconocido en Occidente.

En fin, Baduanjin llegó a ser tan famoso que se dice que era el Qigong que practicaban el propio Mao Zedong y Zhou Enlai. De hecho fue uno de los primeros ejercicios rehabilitados en la década de los 50 si bien despojado de su contenido taoísta y adaptado al mensaje socialista de la China del momento."

La ocho piezas del brocado de pie
Hay muchas variaciones de los ocho ejercicios, en especial de la forma de pie que es la más popular. Es importante entender la intención de los mismos, su raíz. Si comprendemos esta intención entenderemos cualquiera de sus variantes y su ejecución será efectiva. La práctica de los ejercicios requiere relajación, suavidad y cierta perfección. La respiración debe ser ligera y acompañar a los movimientos. Las variaciones practicadas deben ser acordes a nuestra capacidad para avanzar gradualmente (uno, dos o tres años).

La descripción que sigue de las ocho piezas del brocado de pie se adapta a la forma sencilla publicada por la Comisión de Deportes Nacional de China que explican muy bien, con diferentes matices.

Según nuestro nivel u objetivos acentuaremos unos u otros aspectos en su práctica, gimnástica, visualización, etc,.
Sostener el cielo con las manos regula los tres hogares
Apuntar a un águila lejana vigoriza la cintura y los riñones
Separar las manos regula el bazo y el estómago
Sacudir la cabeza y balancear las nalgas disuelve el fuego del corazón
Volver la vista atrás previene las cinco debilidades y las siete llagas
Tocar los pies con ambas manos vigoriza la cintura y los riñones
Puños cerrados y ojos flamígeros aumentan la fuerza muscular
Elevarse sobre la punta de los pies regula los seis meridianos mayores
1 - Sostener el cielo con las manos regula los tres hogares

Reposamos un momento en la posición de Wu Chi . De pie con los pies separados el ancho de hombros y la cadera ligeramente basculada, ayudados mediante una ligera flexión de las piernas. Sonreímos desde el corazón (figuradamente) y tomamos conciencia de nuestro centro de gravedad cuatro dedos por debajo del ombligo.

Nos agachamos ligeramente, con la espalda recta y sin sacar las nalgas. Cruzamos las manos delante del abdomen con las palmas mirando hacia arriba. Elevamos al mismo tiempo las manos y el cuerpo. La respiración desciende hasta el abdomen. Los pulmones se llenan al tiempo que ascendemos aspirando. Al llegar al pecho las palmas giran hacia nosotros para orientarse hacia el cielo.

Seguimos levantando las palmas al tiempo que elevamos los talones. Finalmente sostenemos el cielo totalmente extendidos, mientras hundimos las puntas de los pies en la tierra.

Cuidaremos que, al elevar las manos, lleguen a quedar en ángulo recto en relación a los brazos y que los brazos estén rectos. Relajamos la musculatura de los hombros, brazos y cuello. La pelvis ha de estar basculada y la espalda recta.
Haremos la intención de empujar hacia arriba y abriremos despacio los brazos hacia los lados como si fuésemos un pájaro que despliega sus alas, en un círculo amplio; mientras espiramos lentamente vaciando los pulmones de arriba hacia abajo al ritmo de los brazos.

Repetiremos este ejercicio un número fijo de veces, 6, 9, 12, 24, 36 según la planificación de la sesión.

La respiración nunca debe ser forzada por lo que la velocidad del ejercicio dependerá de la respiración y no lo contrario.

Este ejercicio activa la circulación del triple calentador ( Sanjiao ), un órgano definido en la MTC, sin correspondencia física, cuyo objeto es sintetizar y distribuir la energía (Qi) en el cuerpo. El triple calentador tiene tres áreas o calderas, el quemador superior, situado encima del diafragma y relacionado con la respiración, el quemador medio, situado en la zona del estómago y relacionado con la digestión, y el quemador inferior situado en la zona pélvica y relacionado con la eliminación.

A nivel de respiración desarrollamos una respiración completa, abdominal, torácica y clavicular.

También efectuamos un estiramiento del tejido conjuntivo que sujeta a los órganos internos que reciben una masaje suave, y de los tendones y notamos como se liberan los bloqueos producidos por la tensión acumulada, gracias a la acción integral de huesos, tendones, músculos y órganos.

Variación 1

Existe una forma más sencilla de realizar este ejercicio. Partimos de una posición de firmes y elevamos las manos por los costados hasta enfrentar las puntas de los dedos encima de la cabeza. Las muñecas en el exterior. No elevamos los pies ni cruzamos los dedos.

Desarrollo

El triple recalentador es un término utilizado en la medicina tradicional China para describir las porciones alta, media y baja del cuerpo. De esta manera el primer ejercicio actúa benéficamente sobre los ojos, oídos, cara y funciones respiratorias del recalentador alto. Los órganos internos y las funciones digestivas del recalentador medio fortifica los riñones y el aparato reproductor del calentador bajo.

Se ejecuta de pie y entrelazando los dedos de las manos enfrente del abdomen, se suben por encima de la cabeza mientras se levanta uno de puntillas. Se inspira al subir las manos y se espira al regresar a la posición original.

2 - Apuntar a un águila lejana vigoriza la cintura y los riñones También los músculos y tendones de brazos y hombros y aumenta la capacidad pulmonar (Abrir el arco a derecha e izquierda para darle al halcón)

Damos un paso a la izquierda y doblamos las rodillas para adoptar la posición de un jinete. Mantenemos derecha la parte superior del cuerpo, con los muslos paralelos al suelo. La pelvis girada, mantiene recta la columna, sin flexionar las vértebras lumbares. Las rodillas no han de sobrepasar la punta de los pies, caso contrario podemos hacernos daño.

(inhalación) Doblamos los brazos hacia el cuerpo a la altura del pecho, el derecho por la parte exterior.

Extendemos los dedos índice y pulgar de la mano izquierda y cerramos los otros dedos.

Empujamos hacia la izquierda con la mano izquierda y levantamos el codo derecho hacia la derecha; mantenemos los ojos fijos en la mano izquierda y el codo derecho a la altura del hombro. La mano derecha tensando el arco. La mirada apuntando a través del índice a lo lejos.
Solo giramos el cuello y la cabeza. El torso permanece orientado al frente. La cintura no gira.
Los movimientos de las diferentes partes del cuerpo han de estar coordinados y poseer cierta simetría.
(exhalación) Volvemos al centro, los brazos cruzados, pero esta vez el antebrazo izquierdo por fuera. Al mismo tiempo elevamos las rodillas hasta casi estirarlas. Seguimos con el ejercicio hacia la derecha, de forma simétrica.

Encadenamos varias repeticiones por la izquierda y la derecha.

Este ejercicio mejora la respiración y las funciones circulatorias. Por el movimiento de los brazos y la extensión de los dedos índice, el ejercicio tonifica los meridianos de los pulmones y del intestino grueso.

Tonifica el Qi de los riñones y el meridiano especial dai mai que pasa por el ming men.

3 - Separar las manos regula el bazo (yin) y el estómago (yang) y mantener la circulación de energía a través de los órganos internos

Partimos de la posición inicial, Wu Chi.
(inhalamos) Situamos las manos, paralelas, a la altura del estómago, frente a nosotros. Las palmas enfrentadas.

(exhalamos) Separamos las manos: la una sube por encima de la cabeza, la palma hacia arriba, los dedos apuntando en la dirección del hombro opuesto; la otra desciende, la palma hacia abajo, hasta dejar el brazo al costado, la palma mira al frente.

Elevamos la mirada hacia la mano que está encima de la cabeza.

(inhalamos) Llevamos las manos de nuevo a la altura del estómago, pero invirtiendo la postura del comienzo, para separarlas al exhalar cambiando a la postura simétrica.

Tendremos la sensación de que las manos empujan algo que ofrece cierta resistencia, pero sin poner los músculos en tensión excesiva.

Este ejercicio regula los Qi del estómago, páncreas y bazo. Disminuye el yang del estómago y aumenta el yin del bazo. Mejora la digestión, el tránsito y la circulación sanguínea..

4 - Sacudir la cabeza y balancear las nalgas disuelve el fuego del corazón y actúa sobre la digestión y circulación
Damos un paso a la izquierda y doblamos las rodillas para adoptar la posición de un jinete. Apoyamos las manos en el hueco de las ingles, los pulgares hacia atrás. Flexionamos el tronco hacia delante llevándolo a la horizontal. La espalda ha de mantenerse recta.
(inhalamos) El tronco describe un arco de círculo hacia la izquierda, al tiempo que cargamos el peso del cuerpo sobre la pierna izquierda, que permanece flexionada, mientras la derecha se estira; el hombro derecho se vuelca hacia atrás a fin de estirar todo el costado derecho; el brazo izquierdo permanece doblado y el derecho se estira al tiempo que la mano derecha se eleva un poco.
La cabeza, el tronco y la pierna derecha quedan en línea; la vista se dirige a la punta del pie derecho, pero no se inclina la cabeza. Mantener la postura un momento.

(exhalamos) Retornamos al centro para repetir el mismo ejercicio hacia el lado derecho.

5 - Volver la vista atrás previene las cinco debilidades y las siete llagas, fortalece músculos del cuello y pecho y los pulmones

Partimos de la posición inicial, Wu Chi a la que hemos regresado después del ejercicio anterior. (inhalamos) (exhalamos) Sin girar la cintura ni el pecho, volvemos la cabeza a la izquierda cuanto nos sea posible; luego, cuando hayamos alcanzado el límite de la rotación cervical, la prolongamos con el raquis echando el hombro izquierdo hacia atrás, pero sin que la pelvis acompañe dicho movimiento. Acabamos con una ligera rotación de las caderas a la izquierda para permitir que la vista se dirija hacia atrás. La cabeza ha girado sobre un eje perfectamente vertical; la mirada se dirige en horizontal hacia el infinito, y ha descrito un ángulo exacto de 180º. (inhalamos)

(exhalamos) Retornar despacio a la postura inicial, la mirada siempre acompañando de frente al movimiento; éste se realizará rectificando primero la pelvis, luego los hombros y por último el cuello.
Realizamos el mismo ejercicio hacia la derecha..

En la postura inicial y durante la inhalación la concentración se fija en el dantien. Mientras nos volvemos exhalamos el aire y la concentración pasa del dantien al hui yin y luego a los yong quan. El espíritu dirige el Qi. Derivamos el Qi de dantien a tierra con objeto de eliminar el qi contaminado por las cinco debilidades (las enfermedades de los cinco órganos: hígado, corazón, bazo, pulmones y riñones perjudicados por las energías climáticas del viento, el calor, la humedad, la sequedad o el frío, o las dietéticas de los sabores ácido, amargo, dulce, picante o salado) y las cinco llagas (las siete emociones fundamentales: cólera, júbilo excesivo, pena, tristeza, desesperación, temor y pánico).

6 - Tocar los pies con ambas manos vigoriza la cintura y los riñones

Partiendo de la posición inicial nos agachamos ligeramente, con la espalda recta y sin sacar las nalgas.
(inhalamos) Elevamos los brazos lateralmente por encima de la cabeza hasta enfrentar las palmas de las manos. Volvemos las palmas hacia adelante. La mente se dirige a hui yin (perineo). La espalda se ha de mantener recta mediante la retroversión de la pelvis.

(exhalamos por la boca) Las manos descienden con los brazos extendidos, por delante del cuerpo, hasta agarrar los dedos de los pies (si es necesario doblamos las rodillas). La espalda recta en la misma línea de brazos y manos. Tiramos ligeramente de los dedos de los pies. Nos concentramos en chang qiang (extremo del coxis), la espalda recta para permitir la circulación de la energía hasta bai hui (corona de la cabeza, su extremo superior situado en una línea imaginaria que uniera ambas orejas).

(inhalamos) Erguimos el cuerpo y dejamos reposar las manos apoyadas en los riñones, nos centramos en Ming Men (en la espalda, entre los riñones).

(exhalamos) Estiramos el torso ligeramente hacia atrás mientras elevamos la mirada hacia el cielo y exhalamos con la boca abierta.

La energía vital jing se almacena en la región renal, punto ming men. Dirigimos la concentración sucesivamente a ming men, hui yin y chang qiang, lo cual se describe como "invocarla en su lugar de residencia y hacer que descienda.

7 - Puños cerrados y ojos flamígeros aumentan la fuerza muscular

Damos un paso a la izquierda y doblamos las rodillas para adoptar la posición de un jinete. Mantenemos derecha la parte superior del cuerpo, con los muslos paralelos al suelo. La pelvis girada, mantiene recta la columna, sin flexionar las vértebras lumbares. Las rodillas no han de sobrepasar la punta de los pies, caso contrario podemos hacernos daño.
(inhalación) Doblamos los brazos hacia el cuerpo a la altura de la cintura, los puños cerrados con el dorso de la mano hacia abajo y relajados. La vista se dirige hacia el frente, los ojos bien abiertos.
(exhalación) Desplegamos el brazo izquierdo hacia el frente mientras apretamos el puño con fuerza, el círculo formado por el pulgar y el índice queda mirando el cielo. El puño apretado con fuerza y la mirada fiera centrada en un punto imaginario al horizonte. Los músculos de cara, cuello y hombros han de estar relajados.

Repetimos el movimiento con el puño derecho.

(inhalación) Relajamos la mirada y los puños mientras el brazo regresa a la altura de la cintura.
(exhalación) Desplegamos el brazo derecho.

El qi del hígado "ensancha el yang y despliega el yin". Se regula la energía generada con los ejercicios precedentes transmitiéndola a los músculos.

8 - Elevarse sobre la punta de los pies regula los seis meridianos mayores

Partimos de la posición inicial. Mantenemos bien alineados el cuerpo y la cabeza.
(inhalación) Nos elevamos poco a poco sobre la punta de los pies empujando con la cima del cráneo hacia el cielo. El mentón queda recogido hacia el cuello.

(exhalamos) Descendemos sin llegar a apoyar la planta en el suelo. Ascendemos de nuevo hasta siete veces. Esto se cuenta como un ciclo.

Se puede empezar con la repetición de tres ciclos y llegar a nueve.

Al concluir puede ser conveniente estirar los gemelos. Para ello levantamos algo una de las piernas y estiramos los dedos de los pies hacia nosotros tanto como podamos, lanzando el talón hacia adelante. Después hacemos lo mismo con la otra pierna.

Distribuye la energía por todo el cuerpo.

Bibliografìa

(Catherine Despeux - La Moelle du Phénix Rouge, Thomas Cleary - Vitality Energy Spirit: A Taoist Sourcebook).
Yves Rèquena, La gimnasia de la eterna juventud. Barcelona, Ed.Robinbook, 1996.
Li Ding, El Qigong Meridiano – Transporte de la energía por el meridiano – Ediciones en Lenguas Extranjeras, Beijing China, 1990
WuShu, Material seleccionado por Timothy Tung, de una famosa serie de manuales oficiales publicados en China. Editorial Debate, 1983. Dr. Yang Jwing Ming, Qigong – El secreto de la juventud – Malaga, España, Ed. Sirio, S.A. Claudio Fabian Herrera Terapeuta Zen Shiatsu

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